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Antibióticos: efectos secundarios, resistencia e interacción con el alcohol

Los antibióticos constituyen un hito sin parangón en la historia de la medicina. Gracias a ellos, enfermedades como la sífilis, tan temida en la época, empezaron a ser tratables. A día de hoy, la penicilina es simplemente un jalón más en la historia de los antibióticos, pues, actualmente, su abanico es amplísimo. ¿Pero qué efectos secundarios provocan? A continuación, se responde a esta pregunta, pero también a otras que pueden ser de su interés. 

Efectos secundarios del tratamiento con los antibióticos: A qué tener cuidado 

Usar antibióticos no está exento de producir síntomas desagradables. Generalmente, los efectos adversos de los antibióticos en el cuerpo son leves. ¿Cuánto duran? Habitualmente, la génesis del tratamiento. En caso contrario, será menester buscar alternativas o encomendarse a los consejos aunados en el siguiente encabezado.

Por efectos secundarios insignificantes con antibióticos se recogen sarpullidos, náuseas, diarrea e infecciones por hongos (fúngicas). En estas últimas, como el mecanismo de acción de estos fármacos busca eliminar o limitar el crecimiento de las bacterias (buenas o no), estos medicamentos pueden causar otras infecciones en otras zonas del cuerpo (candidiasis cuando se trata una faringitis).

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En algunos escenarios, las consecuencias de tomar antibióticos resultarían graves en exceso. Se trata de la infección por C. diff, que provoca una diarrea muchas veces cercana a la disentería con potencial de lesionar violentamente el colon, así como de matar. En ocasiones se desencadena igualmente una fortísima alergia extrema con posibilidad de fenecer por parte del afectado.

Formas efectivas de paliar los efectos adversos de los antibióticos

Hay abundantes usuarios que creen que al tomar un protector de estómago limitará las latosas derivaciones del uso de estos. Para nada. Un protector de estómago no sirve de mucho con los antibióticos (que sí con los antinflamatorios). ¿La razón? Los antibióticos alteran la flora intestinal; el consumo de compuestos como el omeprazol no resulta ventajoso en tales circunstancias.

Las heces oscuras se manifiestan con frecuencia al tratarse con estos químicos debido a su mecanismo de acción, pero no es preocupante. Si se pregunta cuánto duran estas coloraciones, las heces oscuras deberían disiparse una vez finalizado el tratamiento facultativo.

Si ambicionas menguar esa debilidad intestinal, aplique las siguientes sugerencias:

Antiácidos

Aunque el ácido del estómago es útil para la digestión, cuando invade la mucosa intestinal, puede crear molestias digestivas. Con lo que al estar bajo tratamiento con antibióticos, los antiácidos son utilísimos para combatir esa debilidad digestiva. Esto es especialmente palpable cuando se toman antibióticos por mucho tiempo. Para ello, el esomeprazol o el pantoprazol son magníficos.

Probióticos

Los probióticos están repletos de microorganismos propios de los intestinos. Aplicando la lógica, estos ayudarán a mitigar los efectos secundarios de los antibióticos. Han de consumirse tras la ingesta de las pastillas (ya que otros formatos de antibióticos, como el tópico, no tendrían por qué damnificar el aparato digestivo). Kéfir, yogur, así como encurtidos tipo aceitunas o pepinillos han de gobernar su mesa.

Prebióticos

La proliferación sana de bacterias gratas se ve promovida por los probióticos. Así, evita hongos infecciosos. Alimentos con estos microorganismos son los siguientes: plátano, espárragos, cebolla, ajo o alcachofas. Su alto contenido en fibra y otros nutrientes sirven como pocos para evitar las molestas hinchazones.

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El evitar hongos nocivos no es cuestión baladí, pues estos pueden provocar candidiasis aprovechando los huecos que les dejan los antibióticos. Uno de los síntomas de infección por hongos en zonas no genitales, como la boca, es la lengua blanca.

Resistencia a antibióticos, esa habilidad bacteriana derivada del mal uso

Algunas bacterias presentan resistencia a antibióticos. Es posible que se trate de un caso particular extraordinario, pero, cuando existe resistencia por parte de una bacteria, suele ser por años de automedicación y mal uso de estos. Por ello, usted debe tener en cuenta los siguientes consejos y actuar con máxima responsabilidad.

  • Tómelos solo cuando se los prescriba un profesional sanitario y si son estrictamente necesarios.
  • Siga a rajatabla las instrucciones de su médico y deseche aquellos medicamentos de esta naturaleza que le hayan sobrado.
  • Mantenga una elevada higiene: lávese con frecuencia las manos, evite el contacto directo con enfermos y protéjase en las relaciones sexuales.

¿Se pueden tomar pastillas anticonceptivas, alcohol y antibióticos o es peligroso?

Recuperarse después de tomar antibióticos de la infección que le atañe será más fácil si no consume alcohol. Y es que los antibióticos y el alcohol no se llevan bien. Al contrario de lo que se pregona, ingestas moderadas de alcohol no reducen la eficacia de estos medicamentos. Sin embargo, pueden provocar cansancio o que a usted le cueste recuperar una óptima flora intestinal. Además, ya no hablamos de cansancio o recuperar la flora intestinal anterior, sino que el alcohol puede llegar a provocar algunas interacciones graves, como la subida repentina de la presión arterial.

¿Y qué ocurre si toma pastillas anticonceptivas con antibióticos? Solo las rifamicinas, entre ellas la rifampicina, bajan la efectividad anticonceptiva (acompáñela con profilácticos de apoyo en caso de serle recetada). Respecto a la menstruación, estos medicamentos no alteran el ciclo menstrual.

Antibióticos eficaces durante el embarazo y la lactancia

Antibióticos como las penicilinas (amoxicilina y ampicilina, también compatibles con la lactancia), las cefalosporinas (cefaclor y cefalexina), la eritromicina o la clindamicina no deberían presentar riesgos durante el embarazo. Eso sí, otros, como las tetraciclinas, pueden cambiar el color de los dientes del bebé en desarrollo. Por tanto, de estar encinta, cíñase únicamente a lo que le prescriba su médico.



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